Berlín
VIERNES
Es viernes por la noche y acudo a Bull, un local famoso por su cuarto oscuro sin cubículos, un espacio diáfano donde todos follan a la vista de todos.
Nunca he estado allí, pero lo camareros y el chico del guardarropa son muy amables. No hay dress code, tú llegas y te quedas como quieras: vestido, en ropa interior, completamente desnudo... Yo al principio permanezco vestido pero luego me acabo quitando los pantalones para quedarme en jockstraps. Mucho más práctico.
Conforme entras, parece un bar normal. Hay buena iluminación, una barra con bastante gente alrededor, sitios para sentarse y hasta un par de máquinas recreativas. Al fondo está el cuarto oscuro dividido en dos partes, una zona más iluminada, al lado del bar y donde hay poca gente y casi nadie folla, y después una sala con iluminación tenue roja, un par de slings, una mesa y un montón de gente follando o magreándose o simplemente mirando.
Llego con mi cerveza en la mano y me coloco a un lado, viendo el panorama. Me gusta que no haya cubículos. Cuando voy a estos clubs de sexo no me gusta ocultarme para follar. Quiero ofrecerme delante de todos. Quiero que me monten en público y que la gente se anime a compartirme y turnarse en mi boca y en mi culo.
Delante de mí hay un tipo robusto, de pelo algo canoso, guapo de cara pero con mirada de pocas luces. Está pajeándose y mirándome, así que me doy la vuelta y me separo las nalgas para ofrecerle mi ojal. Me embiste a saco y yo gimo para hacer notar a los demás cómo disfruto cuando me usan por detrás.
El sitio es morboso pero no es muy cómodo, apenas tienes donde apoyarte mientras te montan los activos. Cuando este tipo deja libre mi culo, noto una mano acariciándome la nalga y al girarme veo a un chico joven negro, bajito pero bastante guapo, que está a mi lado. Acepto sus caricias y me arrodillo a mamarle, mientras él gime con satisfacción. Después me pongo en pie y le ofrezco el culo, pero como no tengo donde apoyarme, no tengo más remedio que estar todo el rato inclinado, sacando culo y con mis manos apoyadas en mis rodillas. Bastante incómodo.
El siguiente activo, un tipo atlético con coleta, me lleva la mesa (una mesa redonda negra) y me indica que me incline ofreciendo culo. La mesa es mejor para follar, pero me clavo el borde en la ingle. Un fastidio, pero todo sea por servir a los activos. Aquí se turnan en mi culo varios tiós, no sabría decir cuántos, entre ellos un chico menudito con camisa de tirantes blanca que viene de Kansas. En mi boca también se turnan varios tíos, incluido un twink así vestido muy formalito, con camisa y todo.
Al rato, el chico de Kansas está follándose en la misma mesa a un twink muy guapo y con bastante pluma, que tiene un culazo maravilloso y se retuerce de gusto medio desnudo cada vez que le dan rabo. Es una escena morbosísima. Al acabar me cruzo de nuevo a Kansas y hablamos un poco. Me dice que se irá pronto y que está intentando correrse. "Quieres probar?" le respondo y me contesta que sí. Así que volvemos a la misma mesa de antes y me vuelvo a tumbar poniendo culo para que él tenga donde soltar la leche.
Me encula delante de los demás mientras yo disfruto sabiendo lo que el público desconoce, que el show va a acabar en preñada. Tenemos un buen grupo de tíos alrededor, mirando, pajeándose y turnándose en mi boca. Me encanta tener este poder de convocatoria. En un momento dado, Kansas la saca y empieza a pajearse delante de mi ojal hasta ponérsela a punto para solo tener que meterla de nuevo y acabar dentro. Es obvio que esas son sus intenciones y un tipo que está a su lado le murmura por lo bajo "Préñalo, préñalo...". Oigo cómo su respiración se entrecorta y el ritmo de la paja se vuelve más enérgico, casi violento, y cuando ya está a punto, me la mete del tirón y empieza a gemir escandalosamente mientras se corre dentro de mi culo. Yo sonrío feliz al público mientras nuestros espectadores disfrutan del espectáculo que estamos dando.
Cuando Kansas termina de soltar su leche, sale de mi culo y se larga sin decir ni adiós, dejándome sobre la mesa chorreando lefa por el ojal. Uno de los espectadores que estaban pajeándose se encamina hacia mi culo y me la mete hasta el fondo para batir la lefa de Kansas. Disfruto como una perra mientras me baten la preñada en público y así lo hago notar con mis gemidos.
Vuelvo al hotel bien tarde, deben ser las cuatro o las cinco de la mañana, y conecto Grindr. Me escribe una pareja mayor que se aloja en la misma planta y quieren un culo donde vaciarse. Así que dejo la puerta entornada y me subo a la cama a cuatro patas con la palabra CUMDUMP en mi baja espalda. En menos de dos minutos están allí. Los escucho entrar y cerrar la puerta. Uno ocupa mi culo y el otro (con el que he chateado por Grindr) mi boca. Al que ocupa mi culo no llego a verlo, ni en foto ni en persona, cuando se corre me da las gracias y se vuelve a su habitación a dormir. El otro ocupa entonces su lugar y me bate la lefa de su pareja hasta añadir también la suya, entre gemidos y jadeos escandalosos que seguramente despierten a media planta. Intenta follarme una segunda vez pero esta vez acaba corriéndose con una paja.
SÁBADO
A la noche siguiente no tengo intención de volver al local, pero un tipo italiano me escribe por Grindr y me dice que quiere encontrarse conmigo allí y follarme en la barra del bar. Así que cuando me quedo libre tiro hacia Bull, pero al llegar no hay ni rastro del italiano. Sí hay un chico negro en la barra que es bellísimo hasta decir basta, una cara absolutamente perfecta que me deja noqueado. No sé ni cómo reaccionar. Lo miro tímidamente, él me mira y me sonríe. Yo sigo mirándole de tanto en tanto y él me devuelve la mirada y me sonríe. Finalmente le saludo y hablamos un poco, pero estoy tan nervioso que no sé ni cómo continuar y él está en la barra con más gente y no parece que vaya a entrar en el cuarto oscuro buscando acción.
Voy a darme una vuelta por el cuarto oscuro, cerveza en mano, y conforme entro un tipo se pone a mi espalda intentando meterme el rabo. Le dejo y me quedo allí de pie, bebiendo a morro de la cerveza mientras un tipo random me encula. A lo largo de la noche usan mi culo varios tíos más. Recuerdo especialmente uno de unos 50 años que recuerda un poco a Luis Tósar con barba. O un treinteañero rapado y de barba pelirroja, con un septum en la nariz, que conforme me besa gruñe emitiendo sonidos de cerdo, y francamente, me resulta un poco ridícula la escena y acabo poniéndole una excusa y largándome.
DOMINGO
Siempre he oído hablar de Berghain y Lab.oratory, pero pillan un poco en el quinto coño y me daba pereza ir por la noche los días anteriores y luego tener que volver desde allá. El domingo, sin embargo, hay una fiesta en Lab.oratory por la tarde, que son horas más decentes para hacer cosas indecentes. La fiesta en concreto es de wet sports, que no es mi kink favorito y ciertamente no tengo ganas esa tarde de que me mee nadie, pero por suerte la mayoría de la gente del local tampoco va con esa intención, sino a follar.
El local me encanta. Es enorme, suficientemente iluminado y tiene personalidad. Es como la planta baja de una fábrica (creo que Berghain está en los pisos superiores), con paredes de ladrillo, una sala amplia circular con la barra en medio, pasillos, slings, y montones de sitios variados donde follar en público.
Hay un pasillo también más estrecho y oscuro, con ventanas de cristal por las que entra la luz anaranjada de una sala más amplia contigua. La primera vez que recorro ese pasillo, un tipo me agarra y me pone contra la ventana para usar mi culo. Me giro para ver quién es y veo que es un tío no muy alto pero bastante atractivo, con pelazo oscuro, buen cuerpo, piel canela y una cara que no sé muy bien si es latino o de Oriente Medio. Resulta ser colombiano y muy majo. Me encula primero de pie y luego en misionero, yo subido en el poyete de la ventana abierto de piernas. Es muy morboso todo, pero me está destrozando la espalda ese poyete.
En ese mismo pasillo me follan más tíos, y también en un sling, pero es en la sala grande donde está la barra del bar donde paso la mayor parte de la tarde poniéndome las botas. Allí hay una zona con varios potros o como divanes acolchados de negro, mucho más cómodos para hacer de pasivo que lo que tienen en Bull.
El colombiano me pone a cuatro patas y me da por culo delante de cualquiera que pase por ahí. Nuevamente tenemos bastante poder de convocatoria y varios tíos se acercan a pajearse mientras nos miran, a ocupar mi boca o esperar su turno en mi culo. Si soy sincero, perdí la cuenta de cuántos tíos usaron mi culo y mi boca esa tarde. Pudieron ser 10, 20 o 30, no exagero. Me ensartaban a la vez por culo y boca y, cuando mi culo se quedaba libre, el tío que estaba en mi boca en ese momento pasaba a mi culo y dejaba la boca libre para que viniera el siguiente. Así uno tras otro, turnándose mientras me ensartan por los dos agujeros con duros rabos calientes, como un cochinillo asado (cambiando la manzana en la boca por una polla).
En un momento dado vuelve el colombiano, que había ido a darse una vuelta, y me pilla ahí igual que me dejó, recibiendo rabos por los dos orificios aunque ahora de tíos distintos. Así que me la mete por el culo y se pone a hablar conmigo de cómo está yendo la tarde. Solo un minuto o así, porque enseguida me dice: "Te dejo, que me he saltado la cola" y me giro y veo que a hay un tipo al lado esperando impaciente a que dejen libre de nuevo mi ojal. El colombiano se va y el tipo que le había cedido su sitio en mi culo vuelve dentro y sigue con el metesaca. Yo mientras tanto sigo chupando a un chico joven de raza mixta con gorra, bastante mono, que me ha usado ya varias veces por boca y culo esa tarde y está esperando su turno para volver a usar mi trasero.
El colombiano más tarde intenta preñarme, pero llega un tipo con un consolador tamaño XXXXXXXXL a frotarse contra mi culo, y eso le corta el rollo. Estoy un rato más viendo como fistean a un tipo negro mayor y delgado al que le han metido dos brazos a la vez hasta casi el codo. No puedo creerlo, no pensaba que hubiera culo humano capaz de distender tanto. Pero el tipo está ahí, subido en una plataforma, chorreando lubricante y con dos brazos dentro. La capacidad de su culo no es de este mundo.
Me largo de allí para que no se me haga tarde, que ya ha anochecido y fuera en Berlín llueve, pero tengo claro que algún día tengo que volver a Lab.oratory (y también a Bull), porque son dos locales muy top para los que disfruten del sexo en público.
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