El motel más cerdo

 El lugar, uno de esos típicos moteles que salen en las películas americanas, con una zona de parking y las habitaciones distribuidas en torno a ella en dos niveles, uno a la altura de la calle y otro encima con una barandilla.

La particularidad de este motel es que no está en la carretera, sino en medio de la ciudad, por lo que es muy accesible para cualquiera que quiera acercarse buscando sexo. Es un motel pero también es una zona de cruising, y a cualquier hora es normal ver gente merodeando, asomados a la barandilla buscando lío o intentando encontrar una puerta entreabierta donde al empujarla te encuentres un pasivo ofreciéndose a cuatro patas. También es normal que la gente se anuncie en Sniffies: "Estoy cerca del motel. Hay algún culo disponible?" o "Espero en el motel, culo en pompa. No loads refused". 

¿Lo sabe el personal del hotel? Por supuesto. Seguro que están al tanto. Cuando te registras en recepción ya te dan un buen repaso de arriba a abajo y puedes ver que de buena gana se pasarían por tu habitación a darte un poquito de proteína láctea. ¿Y el personal de limpieza? Pasan de todo, que yo sepa solo limpian el día que te marchas. Pueden ver los tíos aparcando y entrando en tu habitación a soltar su lefa del día, que ellas siguen a lo suyo

Como comprenderéis, el sitio es un auténtico putiferio. Puedes pasarte las tardes, noches, mañanas, follando con un tío detrás de otro... La noche que llegué me preñaron 14 veces, nuevo récord. Pero no solo a mí, mientras estás culo en pompa recibiendo a algún tío anónimo, puedes escuchar como montan al tipo de la habitación de arriba. Ya os dije, el motel es como un gran club de cruising.

En una ocasión, viene a preñarme el tipo de la habitación de al lado. Lo espero a cuatro patas en suspensorios, con mi culazo bien ofrecido y un bote de poppers al lado. Él llega y se mete dentro de mí, pero quiere trío, así que buscamos en la app otro activo mientras estamos tumbados en la cama, él sobre mi espalda, con su rabo hundido en mi interior. Tenemos la puerta entornada, así que cualquier que pase por delante puede asomarse y vernos follar, su culo moviéndose rítmicamente sobre el mío, su rabo entrando en mi ojal. Finalmente contactamos con otro activo. Mi vecino de habitación está recaliente pero espera a correrse hasta que llega el otro activo. Cuando el otro entra en la habitación, viene directamente a mi boca para que se la chupe y entonces mi vecino de habitación aprovecha para soltar toda la lefa que tiene acumulada y le dice "Use my cum as lube". El nuevo activa acepta el ofrecimiento y toma su lugar  en mi culo. Mientras el vecino se viste, el otro activo al que ni he visto la cara me bate su leche y no tarda en correrse dentro de mis interiores.

Este motel es muy loco. Cuando vienes del super con la bolsa de la compra siempre hay alguien sosteniéndote la mirada para ver si le invitas a pasar para follarte. En mitad de la noche, llaman a tu puerta y si les abres, te folla cualquier desconocido. Una noche, como a las tres de la mañana, estoy con la puerta sin cerrar del todo, esperando a cuatro patas a dos activos que vienen de camino, cada uno por su cuenta. En esto que escucho a alguien golpeando con los nudillos. Digo "Come in!" pensando que es uno de ellos. Pues no. Es un señor mayor negro, que conforme le digo que puede pasar entra y se pone a restregarme su rabo contra mi ojal. "Who are you?" le pregunto yo, que no doy crédito. Esa misma noche a las 5 am vuelven a llamar, no sé si él u otro, a ver si hay suerte y mi agujero está disponible.

Esa misma noche, más tarde, estoy esperando a un amigo al que conozco desde hace años. Alguna vez lo he nombrado en el blog. Es uno de los mejores comeculos que he conocido y cuando follamos podemos echarnos literalmente dos horas entre besos, comidas de culo, etc... Esa noche lo estoy esperando como a él le gusta, a cuatro patas, suspensorios, calcetines altos y una venda en los ojos. Oigo que alguien empuja la puerta y sonrío. Pero en vez de su clásico movimiento de arrodillarse y ponerse a lamer mi ojal durante media hora, veo que me meten el rabo de manera brusca y sin lubricante (un rabo que juraría que es más grande que el de mi amigo). Pienso "Joder, cómo viene este chico hoy, no? Salidísimo". Pero hay algo que no me cuadra. En ese momento me vibra el móvil y me levanto la venda de los ojos. Es un mensaje suyo por insta, diciéndome que está en un atasco y se retrasa. Entonces quién cojones está usando mi culo sin pedir permiso? 

El tipo de gente que frecuenta el hotel es muy variado. Un veinteañero mexicano con bigotito, que ha quedado con sus amigos para ir al carnaval pero se pasa antes a vaciar sus pelotas en mi culo, rápidamente. Es muy escandaloso gimiendo y corriéndose. Le gusta tanto mi culo que al volver del carnaval me vuelve a escribir y se pasa para soltarme la leche que sus pelotas han producido desde la última vez que nos vimos. 

También un chico moreno y atlético, que trabaja en un hospital pero se escapa un momento, aparca delante de mi habitación y entra con su pijama verde del trabajo. Me come el ojal, se baja los pantalones y me enchufa su rabo hasta preñarme. Después la saca, se vuelve a subir el pantalón verde del pijama y vuelve con el coche al hospital.

Algunos de los activos que me montan están realmente buenos. Chicos atléticos, un vecino joven latino con piercings y pinta de macho de barrio... Pero cuando escribo en Sniffies "No loads refused" empiezan a escribir también otros tíos de cuerpos menos normativos. Un abuelo gordo de pelo canoso que parece un oso polar, un tipo maduro barrigón que me usa como cumdump y repite al día siguiente, un negro maduro también con una gran bartola que me preña tres veces... Me encanta poner culo tanto para unos como para otros. Todos los activos tienen derecho a descargar. 

La noche que bato mi record con las 14 preñadas, la acabo con un chico de 32 años, positivo indetectable, muy morboso y que se corre una barbaridad de veces y una barbaridad de cantidad llenando mi deposito de leche. 

El semental treintañero usa mi culo sin parar durante media hora, a veces a cuatro patas, a veces tumbado sobre mí. A esas alturas de la noche mi culo ya es un depósito de lefa y voy lleno con 11 corridas de otros activos. Él me bate deliciosamente y se corre hasta en tres ocasiones. No para de gemir, de agarrarse a mí, de bombear y soltar leche y más leche. Mi culo chapotea inundado pero él nunca tiene bastante. Cuando crees que ha acabado sigue bombeando, chapoteando, la lefa salpicando de mi ojal, y al momento ya está otra vez gimiendo y sacudiéndose en espasmos mientras me llena aún más y me va anotando todas sus preñadas en el culo con un rotulador. Me llama "Anonymous little faggot" (él realmente me ha visto la cara en mi foto de perfil en Sniffies, pero yo de él solo he visto fotos de cuerpo). Finalmente, me tiene a cuatro patas, él detrás de mí con su rabo hundido dentro, y me pregunta "Can I please pee inside you? (Puedo mearme dentro, por favor?" a lo que le contesto que "Yeah". 

Nos quedamos parados ahí en silencio, con una extraña sensación de intimidad. Yo a cuatro patas con el culo lleno de lefa de múltiples tíos y la nalga llena de marcas de rotulador, y él detrás de mí agarrado a mis caderas. Lo oigo gemir con delicadeza mientras siento el calor de su meada entrando dentro de mí, llenándome el depósito. "Cumdump piss boy" me susurra él y nos reímos por lo bajo. Está como un minuto meando dentro de mí, su calor me inunda. "Te he soltado un montón de lefa y ahora te estoy soltando pis" me dice y yo gimo y me retuerzo de gusto. Cuando finalmente se marcha y voy al baño a soltar todo lo que he recibido esa noche, su meada es lo primero que sale de mi culazo, una cascada amarilla seguida de otra cascada blanca de lefa. Cumdump piss boy, sí señor. 

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